Notas que carga el diablo

En ocasiones, la imagen propagandística de algunos personajes o marcas se vuelve contra ellos por una insuficiente planificación o por falta de previsión de posibles ‘feedback’ adversos. Lo mismo les pasa a la inmensa mayoría de organizaciones y colectivos que encomiendan la difusión de una nota de prensa a quienes no son profesionales o que, siéndolo, no están muy avezados en Comunicación Corporativa. Veamos un par de ejemplos:

 

El miércoles 13 de mayo, una gran organización distribuyó una nota de prensa en la que destacaba que su presidente había estado “con 16 mujeres” en una sola jornada. El tono adulador del titular era tal, que sólo le faltaba añadir “¡torero!” o “¡machote!” La intención de la nota era subrayar lo sensibilizado que está el susodicho dirigente por la integración laboral, social, profesional, etcétera, de la mujer. Pero el mencionado título era desatinado. Daba como primera impresión que este hombre había estado en un club de alterne. Ya saben: con “mujeres”, sí. Pero de las “que fuman”… Y ya daba igual que el texto fuese muy bueno.

Otra gran institución del mundo de la cultura, y también en el mismo día 13 de mayo (apunte para supersticiosos), distribuyó otra nota. Esta vez, la protagonista era una profesional “montadora”, según se afirmaba en ella, en lugar de decir que se trataba de una profesional “del montaje” (cinematográfico, en este caso).

Esto es lo que les pasa a quienes confían su imagen pública, institucional, corporativa, comercial o de cualquier otra naturaleza –su fama, al fin y al cabo– en alguien no profesional o en quien, siéndolo, no tiene suficientes conocimientos en Comunicación Corporativa, que es una especialidad cada vez más necesaria en estos tiempos para todo tipo de empresa, independientemente de su tamaño, volumen de negocio o presupuestos.

Son notas de prensa que “carga el diablo”. Notas con intenciones propagandísticas, aduladoras del “jefe” (o de una marca) tan exageradas, que el resultado es el contrario al que se busca. Es como la tostada que cae al suelo por el lado de la mantequilla. Ley de Murphy.

No; no busquen ustedes estas dos notas aludidas en TusMedios, porque no van a encontrarlas. No vamos a dar más detalles sobre ellas, porque nuestra intención no es “hacer sangre” de errores ajenos. Y como somos conscientes de que nadie está libre de cometerlos, en TusMedios estamos permanentemente “en guardia” cobtra esta posibilidad.

Y ahora, algunos sencillos consejos:

 

  1. Sea creíble.
  2. Sea modesto. Es preferible que la lectura de una nota conduzca a la deducción de que usted es muy bueno en lo suyo, a que lo diga abiertamente al público. O que lo diga disimuladamente, pero se le note.
  3. Sea coherente. Que nadie pueda “sacarle los colores” o desacreditar su nota con una contradicción.
  4. Sea cuidadoso con los detalles: evite erratas y, sobre todo, faltas de ortografía. Cuide especialmente la puntuación, las comas, los puntos…
  5. No quiera decirlo todo en una sola frase interminable. ¿Quiere un truco? Fácil: escriba su nota y después pruebe a leerla en voz alta. Si no se ahoga ni se le traba la lengua es buena señal.
  6. Sea claro. No utilice un lenguaje rebuscado, o demasiado especializado. Si tiene que utilizar un término muy concreto de su actividad o especialidad, explíquelo. Intente que le entienda desde un colega de profesión o trabajo hasta alguien completamente ajeno a su actividad o con un nivel cultural inferior. Si su nota sólo la entiende usted, mal vamos…
  7. Documente sus textos, apóyelos en datos y estudios de su sector.
  8. Ilustre las notas con fotos, logos, ilustraciones… Mejor imágenes propias que ajenas. Respete los derechos de autor.
  9. Confíe en los profesionales y déjelos hacer su trabajo. Aunque le cueste dinero, tómelo como una inversión. Pero no se conforme con un único profesional, salvo que sea de su absoluta confianza. Pruebe con varios, compare resultados y saque sus conclusiones.
  10. Tenga siempre perspectiva. Haga balance a medio y largo plazo. Jamás a corto. Los milagros y las casualidades, señor mío, o no existen o no son frecuentes. Más bien son la excepción que confirman la regla.

 

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