LA NOMOFOBIA

La nomofobia, abreviatura del término inglés “no-mobile-phone-phobia”, ya es considerada una de las enfermedades del S-XXI.

Y resulta que este miedo a estar sin el teléfono móvil cada día tiene más afectados. Como un virus que se expande, la nomofobia no entiende de edades ni de sexos.

Corregirme si me equivoco, pero ¿quién no se ha dejado el teléfono móvil en casa y ha sentido la obligación de volver a buscarlo? ¿Te has quedado sin batería a media tarde y te ha carcomido la ansiedad por si recibes una llamada que ya no atenderás? ¿Salir de casa sin tu Smartphone te hace sentirte aislado? ¿Sales del cine y tu primer movimiento es desbloquear el teléfono?

Si te sientes identificado con estos actos, puede que estés sufriendo los primeros síntomas de esto que llamamos “movildependencia”. La firma británica OnePoll ha revelado los resultados de su último estudio y las conclusiones son verdaderamente preocupantes: el 66% de la población británica padece de miedo excesivo e irracional a estar sin el teléfono móvil.

Parece que nos hemos olvidado de disfrutar lo cercano y que su significado, el de cercano, se ha visto alterado. Asomarse a una clase de una escuela y que los niños escondan sus teléfonos bajo la mesa y se comuniquen mediante aparatos; salir a cenar y que tu acompañante no te preste la atención necesaria porque, además de la tuya, mantiene otras muchas conversaciones paralelas vía whatsapp; y lo que es peor, una notificación del móvil salta mientras conduces y eres incapaz de no leerlo… Guardar tu agenda de contactos en la de tus amigos por si tu móvil se apaga en algún momento o simplemente mirar el teléfono cada minuto porque, a pesar de que no lo has oído sonar o no has sentido que vibra, ¡puedes haber recibido algo!

Y yo me pregunto: si ya asumimos y vemos esto normal, ¿dónde estará el límite?

Este miedo incontrolable por estar sin comunicación con los demás, incluso cuando sabemos que solamente durará algunas horas, puede derivar en síntomas como ansiedad, taquicardias, pensamientos obsesivos, dolor de cabeza y dolor de estómago. Es una enfermedad que sufre más de la mitad de la población, y sobre todo  las mujeres,  quienes según los expertos,  tienen una mayor necesidad de contacto y comunicación que los hombres.

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